El Poder del Dar PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Domingo, 17 de Abril de 2011 23:12

 


Introducción:   De el Libro "El Poder de Dar"

Una Introducción Por John Harricharan

Fue un día de un verano realmente caluroso hace muchos años atrás. Iba
camino a tomar dos productos en la tienda de comestibles. En esos días, no
era un visitante frecuente del supermercado porque nunca había considerado
tener el dinero suficiente para comprar la comida de una semana entera de
una vez.


Para que entiendas, mi joven esposa, después de una batalla trágica contra
el cáncer, había muerto hace recién unos pocos meses atrás. No había seguro
--solamente varios gastos y una montaña de cuentas. Tuve un trabajo de medio
tiempo, que escasamente generaba el dinero suficiente para alimentar a mis
dos niñitos. Las cosas estaban mal --realmente mal.

Y así es que fue ese día, con un corazón pesado y cuatro dólares en mi
bolsillo, en que iba camino al supermercado a comprar un galón de leche y
una barra de pan. Los niños tenían hambre y tenía que comprarles algo de
comer. A medida que llegué a un semáforo en rojo, noté a mi derecha un
joven, una joven y una niñita en el pasto junto a la calle. El sol abrasador
del mediodía los golpeaba sin piedad.

El hombre sostenía un cartón que decía, "Trabajaré Por Comida". La mujer
permanecía junto a él. Ella simplemente miraba fijamente a los autos
detenidos en la luz roja. La hija, probablemente de unos dos años de edad,
estaba sentada en el pasto sosteniendo una muñeca manca. Noté todo esto en
los treinta segundos en que el semáforo se puso en verde.

Deseaba tan ardientemente darles unos cuantos dólares, pero si lo hacía, no
quedaría suficiente para comprar la leche y el pan. Tenía sólo cuatro
dólares. Mientras la luz cambiaba, los miré una última vez y me alejé
velozmente sintiéndome culpable (por no ayudarlos) y triste (porque no me
alcanzaba el dinero para compartirlo con ellos).

A medida que seguí conduciendo, no podía sacar la imagen de ellos de mi
mente. Los ojos tristes y embrujadores del joven y su familia se quedaron
conmigo por casi una milla. No podría ir muy lejos. Sentí su dolor y tenía
que hacer algo al respecto a eso. Di la vuelta y regresé hacia donde los
había visto.

Me detuve cerca de ellos y le di al hombre dos de mis cuatro dólares. Hubo
lágrimas en sus ojos mientras él me agradecía. Sonreí y seguí mi rumbo hacia
el supermercado. Quizá la leche y el pan están de oferta, pensé. ¿Y qué
ocurre si sólo compro leche no más, o simplemente el pan? Pues bien, tendría
que hacerlo.

Entré en el estacionamiento, todavía pensando en el incidente entero, pero
sintiéndome bien de lo que había hecho. Mientras me salí del coche, mi pie
se resbaló sobre algo en el pavimento. Allí a un lado de mis pies estaba un
billete de veinte dólares. Verdaderamente no podía creerlo. Miré por todas
partes, lo recogí con temor, entré en la tienda y no compré sólo pan y
leche, sino que varios otras cosas necesitaba desesperadamente.

Nunca olvidé ese incidente. Me recordó que el universo era extraño y
misterioso. Confirmó mi creencia de que el universo nunca puede hacer otra
cosa que no sea dar. Regalé dos dólares y recibí veinte a cambio. Volviendo
del supermercado, pasé cerca de familia hambrienta y compartí cinco dólares
adicionales con ellos.

Este incidente es sólo uno de tantos que han ocurrido en mi vida. Parece que
mientras más damos, más recibimos. Es, tal vez, una de esas leyes
universales que dicen, "Si quieres Recibir, primero debes Dar".

Hay un pequeño verso que dice así:

"Había un hombre, y lo llamaban loco,

Mientras más  daba, más él tenía".

La mayoría de las veces, pensamos que no tenemos nada que dar. A pesar de
eso, si vemos más de cerca, veremos que incluso lo poco que tenemos podría
ser compartido con otros. No esperemos el momento en que pensamos que
tendremos un montón de cosas y entonces daremos. Dando y compartiendo lo
poco que tenemos, abrimos la bodega del universo y permitimos que ríos de
bien vengan en nuestra dirección.

No me creas. Solamente de veras prueba dar y estarás asombrado en los
resultados. Generalmente, los regresos no vuelven desde esos a los que
damos. Regresan desde fuentes que apenas podríamos imaginar. Así es que abre
tu camino a las riquezas.

Aventúrate sobre este principio universal. Aventúrate en ti mismo. Los
principios universales siempre funcionan.

Algunas veces el regreso de dar ocurre muy de prisa como en la historia
verídica de arriba. Otras veces, toma más tiempo. Pero ten por seguro esto:
Da y recibirás --y recibirás montones más de lo que alguna vez diste.

Y cuando des, no lo hagas con un corazón de miedo, sino que con un corazón
lleno de gratitud. Estarás asombrado en cómo todo eso llega a funcionar.
Abre los portones de la opulencia en tu vida dando un poquito de lo que
tienes a esos que están en necesidad. Como el gran Maestro dijo, Da y te
será dado...

Pruébalo. Te gustará.